Cuentos, Opinión

¿Voto Nulo?: No todos los mamuts son iguales

Para enfrentarnos a un monstruo nos han dado una herramienta ridícula. Un desarmador contra una manada de mamuts. Este desarmador se nos da cada seis años y es totalmente insuficiente contra la horda de monstruos que vienen contra nosotros. Preferiríamos usar una lanza o una catapulta contra ellos, pero resulta que todas las demás armas son inconstitucionales: nos ponen ese mísero desarmador en la mano. Es normal que muchos digan: pues yo así no juego. Y tiren el desarmador al suelo y se marchen. Por lo menos, podrán presumir durante los próximos seis años que ellos no jugaron a este juego absurdo.

Sin embargo, tratemos de ver las cosas en perspectiva. Visualiza bien la escena. Cada seis años, se le da a 80 millones de personas un desarmador chiquito, muy chiquito (como los que se usan para arreglar lentes) y se los avienta al ruedo a jugar. Con su mínimo desarmador ellos decidirán (bajo las patas de las bestias) a cuál mamut van a elegir para que los aplaste durante los próximos seis años. El mismo juego es absurdo y cruel. No solo debes elegir tú mismo a quien te va a hacer daño, sino que además, si te rehúsas a participar, quedas desprestigiado ante la tribu.

Ahora, hay gente que detesta a los mamuts a elegir pero está de acuerdo con las normas del juego. También hay gente que detesta ambas cosas, tanto a los mamuts, como las propias normas del juego. Hay incluso gente que piensa que está bien que nos gobierne un mamut. Pero sea como sea, todos están invitados a jugar, y todos saben que, hagan lo que hagan, uno de los cuatro mamuts regirá sus destinos y tomara decisiones en nombre de todos durante un tiempo.  Cuando una manada de bestias salvajes amenaza con hacernos pedazos, lanzar el arma –por ridícula que esta sea- y darse la vuelta no nos parece una opción sabia. Nos parece una traición. Porque si bien es cierto que tanto el arma como el juego son ridículos, también es cierto que dejar abandonados a nuestros compañeros de tribu ante el peligro se parece a la cobardía.

Entonces, decidimos empuñar el desarmador. Sabemos que los mamuts son bestias terribles, y que el arma es tan chiquita. Casi a ciegas, debemos elegir un mamut y tratar de tumbar a desarmadorazos a sus competidores. Es difícil que ganemos, y aún si ganamos, es más difícil todavía que el mamut que hemos elegido nos defienda. Pero hay de mamuts a mamuts. Los hay torvos y perversos y los hay de aspecto más gentil. Podemos tratar de informarnos sobre cuál mamut es más buena onda, o cuál tiene mejores antecedentes. Podemos revisar sus políticas. Pero incluso aunque hallemos uno cuyas políticas nos parezcan decentes, es difícil olvidar que, una vez en el poder, podrá aplastarnos cuando así lo desee. Podrá hacernos desaparecer en la noche cuando quiera. Podrá encerrarnos en la cárcel o mandarnos descuartizar. Sin embargo, el juego empieza, y no puede ser detenido. Incluso aunque juntáramos un grupo de gente y montáramos una catapulta para echar a todos los mamuts fuera, el juego continuaría. Así que allí estamos, con nuestro destornillador, temblando de miedo, diciéndonos: “¿qué sentido tiene esto?”.

No es muy distinto a una película de gladiadores. Nos arrojan a un juego cruel, y da igual si estamos de acuerdo con las normas o no, porque las bestias van a salir de sus jaulas y nos van a despedazar. ¿Qué hará el gladiador? ¿Empuñará el arma y participará en un juego que detesta?¿La arrojará al suelo y escupirá su desprecio?¿Entonará un himno a su dios? ¿Hará campaña por un mamut? Haga lo que haga, en este momento a lo máximo que puede aspirar es a sobrevivir. No puede aspirar a cambiar las normas del juego. No ahora mismo, porque tiene a la bestia delante. Entonces piensa: si sobrevivo, tal vez, de algún modo, logre detener esta masacre. Y entonces empuña el arma y trata de sobrevivir. Y para sobrevivir a veces debe pisotear sus principios.

Así nos vemos nosotros. Las elecciones no son otra cosa que un ruedo absurdo. El voto es el arma ridícula con la que nos mandan al matadero. El juego está escrito, normado y reglado. Es constitucional, es válido. Nosotros queremos cambiar las cosas, queremos un mundo más justo donde nuestros destinos no se decidan de una manera tan bárbara. Algunos están de acuerdo con las normas del juego. Otros no. Pero todos juegan y todos gritan.

¿Y cómo vamos a sobrevivir?¿Cómo?

Así que nos reunimos en la cueva. Durante largas noches espiamos a los mamuts, tratamos de ver cuál de ellos nos conviene más, o cuál nos des-conviene menos. Los seguimos y escuchamos cada palabra que dicen. Algunos de ellos dicen sin tapujos que cuando lleguen al poder van a destrozarnos. Dicen que entregarán nuestros recursos a naciones extranjeras y que continuarán la guerra civil. Dicen que privatizarán nuestro único pozo de agua. Hay uno, sin embargo, que dice que va a defendernos. Eso nos sorprende. Dice que cuidará de que nuestro territorio no sea expoliado y que el gobierno sea un poco más justo. No dice nada sobre cambiar las normas del juego, no, eso no lo dice. Nosotros nos miramos inquietos. Está claro que no podemos elegir a un mamut que incluso ahora, ahora que trata de agradarnos porque sabe que tenemos que elegirlo, no siente siquiera la necesidad de mentir respecto a sus planes crueles. Miramos al tercer mamut con suspicacia. Es posible –nos decimos- que esté mintiendo. E incluso si no está mintiendo, aunque haga todo lo que promete hacer, no ha prometido cambiar este sistema absurdo de elija-a-su-mamut, con lo cual dentro de seis años nos veremos en la misma situación. Pero en cualquier caso uno de los cuatro nos gobernará. Así que decidimos votar al mamut menos maligno.

En la tribu hay disenso. Algunos dicen que es mejor votar al mamut que propone privatizar el pozo de agua porque “genera empleos”. Otros dicen que prefieren votar por el mamut que quiere continuar en guerra. Nosotros tenemos claro que a priori el mamut menos maligno es el que pregona que ni habrá guerra ni se privatizará el pozo. Y luego hay unos que dicen que están hasta la madre de este juego y que ellos no van a participar en algo tan absurdo. Sabemos que tenemos más en común con los que se rehúsan a participar en el juego, puesto que entienden, como lo entendemos nosotros, que el juego es cruel. Eso es un punto en común. Será difícil convencer a los otros, a los que piensan que el juego está bien y que el pozo debe ser privatizado y la guerra debe continuar. Sin embargo, si no logramos convencer a los que no quieren participar, tememos que gane uno de los mamuts malignos.

Y luego hay más disensos. Entre nuestro grupo también hay gente que piensa que el sistema de elección es justo. En cierto modo, nos sentimos más cercanos a la facción anulista de la tribu. Ellos dicen: “no renunciaremos a nuestros principios. El juego es cruel. No participaremos”. Nosotros les decimos “por favor, renuncia momentáneamente a tus principios. Sabemos que duele –a nosotros nos duele- pero de otro modo, seremos aplastados”. Es una decisión difícil porque el juego está trucado. Tanto si mantienes tus principios como si renuncias a ellos, pierdes. ¡Es inusto!¿Cómo vamos a jugar así?

Una noche, un chico se levanta en la asamblea. Es extranjero, pero ha venido a vivir a esta tribu. Quiere contarnos una historia. En su tribu, hace mucho tiempo, pasó algo similar. Ante un ataque enemigo, la tribu se dividió en dos bandos. Había el bando que quería cambiar el sistema y luego vencer al enemigo, y había el bando que quería vencer al enemigo y luego ya veremos. Discutieron durante muchas y largas noches, y finalmente, cuando el enemigo ya estaba encima, salieron a combatirlo juntos. Pero porque se habían tardado demasiado tiempo, no lograron ni lo uno ni lo otro: no pudieron cambiar el sistema, y además fueron invadidos. Alguien le pregunta al chico ¿y cuál es la moraleja? No lo sé, dice el chico. Quizá que debemos decidir más rápido.

Y así, seguimos discutiendo. ¿Cambiamos las normas del juego primero y luego combatimos al enemigo?¿O combatimos al enemigo y luego vemos si cambiamos las normas del juego? Mientras discutimos, los mamuts se acercan. Ya hacen temblar el suelo con sus pies. Uno de ellos se acerca –dice- en son de paz, los otros, en son de guerra. Ya están casi encima de nosotros. Nosotros gritamos ¡no disparen al mamut que viene en son de paz!¡Elíjanlo a él!¡Dispárenle a los otros!¡No renunciamos a nuestros ideales, pero no queremos, no aceptaremos morir aplastados, no todavía!¡Compañeros, saquen sus destornilladores, no importa cuán ridículos sean, no importa cuán inofensivos parezcan, clávenlos en los mamuts que dicen que van a destruirnos, démosle chance al mamut que dice ser buena onda!

Los compañeros nos responden a gritos: ¡ese mamut nos traicionará también! ¿No lo ven? ¿Cómo pueden confiar en él?

Entonces, con los mamuts ya casi encima de nosotros, damos con la respuesta: “no confiamos en él” – decimos.  “Confiamos en nosotros. Confiamos en ustedes. Confiamos en que en la hora de la adversidad, ustedes van a defendernos. Como ustedes deben confiar en que nosotros estamos ahora defendiéndolos al elegir al mamut menos malo. No nos abandonen, no arrojen su arma ridícula, por favor, empúñenla, defiéndannos, defiéndanse.”

Pero con tanto estruendo, con las patas de las bestias ya sobre nuestras cabezas, no sabemos si nos han oído, ni logramos escuchar su respuesta…

México, 4 de abril de 2012

Europa en llamas

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Comentarios

6 comentarios en “¿Voto Nulo?: No todos los mamuts son iguales

  1. This amendment failed as did an amendment to the Queen’s Speech to help families with the cost of premiums.

    This is a momentous day in the history of the game and, in a reference to the former Kate Middleton
    in April. Not bad for a scheme that has also slashed more than
    100 david cameron Tory MPs to vote against even the government’s watered down motion. http://school.kikifamily.com.tw/userinfo.php?uid=66861

    Publicado por http://school.kikifamily.com.tw/userinfo.php?uid=66861 | 05/04/2014, 08:40
  2. mas vale vivir de pie un dia con dignidad que de rodillas toda uan vida votonulo el voto de los indignados

    Publicado por gabyvrhode (@gabyvrhode) | 25/05/2012, 14:14
    • Ole1 Nepf4 tudo bem,Bom quero sim aprofundar eu estou com uotmrjepo para iniciae7e3o cientedfica ainda estou me graduando em filosofia 2ba peredodo ainda e sou graduado em sistemas de informae7e3o, ente3o para ne3o perder a computae7e3o je1 que estou mudando de e1rea resolvi estudar a filosfia da informae7e3o, e tive um plim interessante, com toda essa modernidade e todo mundo pensando em um des-humanizae7e3o das relae7f5es atrave9s da tecnologia, porque ne3o pensar de forma contre1ria?? Ente3o passei a estudar o que realmente era o virtual na filosofia, com Pierre Levy, Luciano Floridi e mais um que ainda ne3o me lembro o nome, ente3o pensei se he1 o virtual e o real separados eles se3o subjetivos mas, o que e9 subjetivo tem um esseancia, ente3o a teoria das formas de plate3o poderia me ajudar a rever o conceito de virtual e real pensando na informe1tica. Ente3o fae7o comparae7f5es como: Prae7as e centro de conviveancias X Redes Sociais; Quadros X Imagens digitais (Fotomontagens, layouts de sites e etc, aqui uso um pouco da fenomenologia de Merleau-Ponty); Comunicae7f5es diversas X Comunicae7e3o inste2ntanea e afins. Quando eu falo de empedrico eu chamo de empedrico o que os olhos, ou seja, o sentido da vise3o ilhe de1 como real e, quando eu digo que ela sempre sere1 A INTERNET digo que independentemente de como as pessoas pensem a internet em toda a sua subjetividade ela tere1 sempre algo que a fae7a o que ela e9, tere1 sempre sua via de acesso e seus cf3digos espalhados pela rede a disposie7e3o de ve1rias pessoas.Gostaria sim de aprofundar no caso ate9 pedir umas indicae7f5es de leitura sobre ontologia e antropologia que eu consiga associar no meu estudo pois ainda ne3o achei muita coisa interessante nestes aspectos. Fiquei curioso, pois he1 uma linha na filosofia que acredita que he1 algo fora do ser humano e outra que acredita que esse fora por ser intoce1vel sempre sere1 subjetivo. > bom existem as duas pore9m seguindo os filf3sofos que estou estudando a subjetividade ainda e9 um pouco prejorativa, como plate3o e sf3crates que atacam amargamente os sofistas e, entre outros a subjetividade e9 vaga. Pode sim ser subjetivo dependendo da forma de pensar de cada um pore9m ela tem um conceito e este conceito na mais e9 do que a imagem que vocea tem de algo vinculada ao seu uso e este e9 o mesmo para todos, eu penso em uma cadeira assim como vc pensa, pode ne3o ser a mesma cadeira azeul e acolchoada que pensei agora mas a cadeira laranja e de ple1stico continua sendo cadeira e tenhoo mesmo conceito da citada anteriormente, sendo assim, a subjetividade ne3o completa a coisa. Essa linha de reflexe3o e9 que eu tenho quando penso em A INTERNET .Ainda escrevo um pouco de forma confusa mas espero que entenda o que quero dizer, sere1 de grande valia as discussf5es e as trocas de e-mail se possedvel com vc Nepf4, achei que nem fosse obeter resposta hahahah abrae7os e paz .

      Publicado por Red | 26/01/2013, 21:52
  3. ¡Magnífica alegoría! Felicidades.

    Publicado por Anónimo | 04/04/2012, 19:24

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  1. Pingback: #VotoNulo: Todos los mamuts son iguales | Pulso Ciudadano - 04/04/2012

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